martes, 5 de noviembre de 2013

La Emperatriz De Los Etéreos (final)



Epílogo

Mucho tiempo después, cuando en realidad ya nadie los esperaba, dos viajeros llegaron a las Cuevas.
Ella se asemejaba a los habitantes del lugar, pero él, sin em­bargo, parecía un espectro: estaba famélico y caminaba apoyándose en el hombro de su compañera.
La mujer era joven, pero él daba la impresión de ser mayor de lo que en realidad era. Los dos tenían el cabe­llo blanco como la nieve recién caída.
Regresaban de un largo viaje. Estaban cansados y ham­brientos, pero felices.
Todos los contemplaron con inquietud y curiosidad. La pareja les resultaba familiar, pero no terminaban de situarla.
Sólo dos personas los reconocieron.
El primero fue un hombre ancho y fornido, con una frondosa barba castaña. Los divisó desde lo alto de la loma, corrió hacia ellos y los ahogó en un abrazo de oso.
La segunda fue una mujer de sonrisa triste y triste mi­rada, que se atrevió a asomarse a la puerta de su casa, con los hombros protegidos por un delgado chal. No corrió hacia los recién llegados. Se quedó observándolos, pá­lida, como si acabara de ver un par de fantasmas.
Fue él quien avanzó hasta la mujer. Estaba mucho me­jor que cuando había contemplado, moribundo, la caída de una estrella.
El viaje había sido largo y penoso. Habían navegado por el Mar de los Líquidos, habían cruzado un Abismo juntos; habían sido huéspedes de dos gemelos en la Ciu­dad de Cristal, y allí habían conocido el destino de una mujer de hielo que acabó licuándose, junto a su ejér­cito de golems, en la orilla del océano. Habían descan­sado, y dormido, y comido deliciosos estofados, hasta que, poco a poco, el joven había vuelto a la vida, al seno de la Diosa.
Y ahora, por fin, estaba de nuevo en casa.
La mujer le miró. Su pelo era distinto y sus ojos tam­bién, pero aún conservaba aquella hermosa sonrisa. Con lágrimas en los ojos, estrechó entre sus brazos al hijo que había regresado de la muerte por segunda vez, y al que ha­bía creído irremediablemente perdido.
La chica, por su parte, apenas habló con su padre. Se lo dijeron todo con una mirada. Sin embargo, había otra cosa para la cual sí eran necesarias las palabras.
—Tienes que ir a ver a Maga —sugirió Topo, y algo en su tono de voz indicó a Bipa que ocurría algo grave.
Corrió hacia la cueva de la chamana.
Pero, en lugar de la laboriosa mujer sonriente que ella conocía, halló a una anciana que mostraba la fragilidad de un carámbano de hielo. Multitud de arrugas surcaban su ros­tro desdentado, y un manto de cabellos blancos se desparra­maba sobre la almohada de la cama en la que estaba postrada.
A Bipa se le encogió el corazón.
—Maga, ¿eres tú? —susurró—. ¿Qué te ha pasado?
—¿Encontraste a Aer? —preguntó ella a su vez, con voz débil y cascada.
—Sí —dijo Bipa, conteniendo las lágrimas—. Sí, en­contré a Aer. Y lo he traído de vuelta a casa. Y derroté a la Emperatriz —añadió, esperando que Maga le pidiera más detalles.
Pero ella no lo hizo.
—Eso es bueno —asintió—. Ya todo está bien, pues. Ahora ya puedo... reunirme con la Diosa.
—¿Qué? No, Maga, no digas eso. Todavía...
—Hija —cortó ella—, cada persona que nace debe morir algún día. A mí me llegó la hora hace mucho, mu­cho tiempo, antes de que tú nacieras, incluso. Y sólo estoy viva porque el Ópalo me mantuvo joven, porque la Diosa así lo quiso...
—¡Entonces, es culpa mía! —gimió Bipa—. Me llevé el Ópalo y por eso envejeciste. Yo... lo siento mucho, Maga. Lo perdí en la batalla contra la Emperatriz. Pero sé de alguien que tiene uno —le aseguró—. Se lo pediré y me lo prestará, porque...
—Bipa —interrumpió la anciana de nuevo, con voz firme—, no necesito un Ópalo. Mi tiempo ya ha pasado.
Lo único que necesito es una sucesora.... y quiero que seas tú.
Ella trató de asimilarlo.
—¿Yo...? Pero... Maga..., no estoy preparada para...
—Sí, lo estás. Te enseñé todo lo que sé, y tú has apren­dido mucho más de lo que yo podría enseñarte aún. Te has vuelto sabia, Bipa, y por eso tu cabello se ha tornado blanco. Has abierto tu corazón a la voz de la Diosa y por eso has traído a Aer de vuelta. Lo he decidido: cuando yo no esté, tú ocuparás mi lugar.
Bipa tragó saliva.
—Lo haré lo mejor que pueda, Maga —le aseguró, oprimiéndole la mano con fuerza—. Pero... ¿y el Ópalo?
—No vas a necesitar ningún Ópalo, porque, a par­tir de ahora, sobre ti brillará el Ópalo más poderoso de todos.
Bipa salió de la cueva de Maga sin haber entendido del todo sus palabras. Fuera la esperaba Aer.
—Me han dicho que Maga no está bien —dijo—. Y que en gran parte es culpa mía, por haberme marchado.
—Es verdad —afirmó Bipa sin piedad—. Es culpa tuya por haberte marchado.
Aer suspiró.
—Lo cierto es —dijo— que no hay nada como estar lejos del hogar para descubrir cuánto lo añoras.
—Me alegra ver que vuelves a sentir algo —comentó Bipa, cáustica—. Espero que el lote de sensaciones incluya también una pizca de remordimiento.
—Oh, sí, no lo dudes —respondió Aer muy serio—. Remordimientos y otras cosas que no había experimentado antes. Por ejemplo, hay algo que me muero por hacer.
Bipa puso los ojos en blanco.
—¿Otra de tus geniales ideas? Pues mira, yo ya he te­nido bastante. Si quieres hacer experimentos, te las ten­drás que arreglar solo, porque yo no pienso volver a me­terme en líos por tu culpa.
Aer hizo una mueca de decepción.
—Pues es una lástima —aseguró—, porque sin ti no será ni la mitad de interesante.
Y la besó sin previo aviso. Bipa se quedó de piedra al principio, y sin aliento después, pero debió de considerar que el nuevo «experimento» de Aer no debía de estar tan mal después de todo porque le permitió finalizarlo, mien­tras su corazón latía como un Ópalo en llamas.
Y, entonces, tras muchos milenios cubriendo el mundo, sobre ellos se abrieron las nieblas por fin, y revelaron un luminoso círculo rojo, clavado en el firmamento como un ojo espléndido y vigilante.


¿Que os a parecido el libro?¿Ha sido buen, malo, divertido, entretenido, un asco ...?
Dejadme vuestros comentarios.  

7 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Pondremos muchas más novelas, estate atenta y gracias por seguir nuestro blog :D

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  2. Gracias por el libro! La unica pagina donde lo encontre para leerlo online! Me salvastes la vida porque el colegio me lo mando a leerlo y sacarle un resumen, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

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    1. De nada. Nos encanta ayudaros. Si necesitais otro libro intentaremos subirlo. =)

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  3. MUCHAS GRACIAS POR PUBLICARLO, ME HA SERVIDO MUCHO :D

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    1. Si necesitas algo avisanos, estaremos muy contentas de ayudarte.=D

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  4. Me encanta este libro. lo he terminado de leer con mis estudiantes y a ellos les ha gustado mucho. Es inesperado y sorprendente su desenlace.

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